martes, 1 de agosto de 2017

El necesario contacto con la naturaleza

Hola amigos, ¿que tal estamos hoy? ¡espero que muy bien!

Que les parece que repasemos un día normal en nuestras vidas, vamos a ello:

Nos levantamos con un despertador eléctrico y nada mas levantarnos nos vamos a poner unas zapatillas, de repente entramos al baño y encendemos una luz cegadora que nos hace casi volver a cerrar los ojos. Algunos desayunan mientras ven la televisión para posteriormente salir a la calle y tomar algún tipo de transporte (bus, taxi, metro, coche, moto, etc) vamos a trabajar delante de un ordenador varias horas seguidas, hacemos algún descanso y vamos a una maquina rectangular que nos da café y algún producto empaquetado,  hasta que volvemos a casa, otra vez, en algún medio de transporte, nos duchamos ,  comemos algo y volvemos a dormir sobre nuestra confortable cama.

A grandes rasgos y con algunas variaciones esta es la vida de mucha gente, la vida que nos ha tocado, la vida que llevamos desde hace muchos años, pero...¿no hemos tenido ningún contacto con la naturaleza en todo el día? algunos pasan delante de un parque, eso si, pero nada mas. Esto no puede ser bueno.


El ser humano tal y como lo conocemos hoy, ha ido evolucionando en plena naturaleza. A lo largo de miles de años, hemos vivido en pleno contacto con la tierra, caminando descalzo, pisando piedras, ramas o cualquier hierba, despertando con el sol y durmiendo cuando anochece, nos nutríamos con lo que nos daba la tierra o con lo que cazábamos con nuestro ingenio, dormíamos con nuestros seres queridos y los protegíamos de los peligros que podían venir, los niños seguramente jugarían con ramas y piedras, seguramente eran felices...Puede sonar a new age, pero nosotros también somos naturaleza y formamos parte de ella, pero en los últimos cientos de años parece que el ser humano ha luchado para alejarse...y lo ha conseguido.


Se dan cuenta que cuando vamos al campo o a la playa y estamos descalzos en la arena o corremos por el monte, se nos abre el apetito y por la noche dormimos mejor.
Está demostrado que las personas que viven en contacto con la naturaleza, en la montaña o cerca del mar viven más sanas y felices, y nosotros sin darnos cuenta lo deseamos a cada momento, haciendo jardines y piscinas, fabricando cintas de caminar delante de un cristal desde donde se puede ver el paisaje, vamos a hoteles con vistas al mar, intentamos emular la naturaleza, pero la naturaleza lleva millones de años de evolución y es imposible.

El ser humano ha vivido el 99% de su existencia en contacto con la naturaleza y nuestros genes lo saben, están adaptados a eso y eso es lo que necesitan.
Como dice E.O. Wilson "Vivimos con emociones y necesidades paleolíticas, organizados por una institución medieval y con una tecnología de dioses".


¿Y que podemos hacer? pues es muy sencillo, sal de tu zona de confort y vete al campo, quítate los zapatos, sube una montaña, mira los árboles sin pensar, sin juzgar nada, coge una hojas, admira su perfección, mira los pájaros, ellos saben lo que tienen que hacer, imprégnate de todo eso, respira...o vete a la playa, deja el móvil y métete en el agua sintiendo cada gota de agua y cada rayo de sol, medita en plena naturaleza, no con complicados rituales de meditación, sino simplemente observando sin juzgar nada, sin pensar nada, ahí dejarás el estrés atrás y aunque suene ridículo podrás conectarte con lo que ya eres y te habías desconectado.

En ese momento no pienses en los problemas, vive el momento presente sin juzgarlo, los problemas ya estarán a la vuelta a la ciudad, conéctate con la naturaleza y ya está.

Ésto también es ser paleo.


Existen estudios que respaldan todo esto, así que ¿Por que no probar?




Les dejo con "Una hoja de hierba" de Walt Whitman

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.
Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.

Walt Whitman